Si alguno

domingo, 27 de mayo de 2012

Los hombres contra Dios



Después de haberse convertido en Papa, publicó su primera encíclica E supremi apostolatus (4 de octubre de 1903), donde hace alusión al anticristo y al culto del hombre, de la batalla que está librando la humanidad contra Dios y que la victoria será de Dios. 
 


Encíclica E supremi apostolatus ...Ciertamente, al hacernos cargo de una empresa de tal envergadura y al intentar sacarla adelante nos proporciona, venerables hermanos, una extraordinaria alegría el hecho de tener la certeza de que todos vosotros seréis unos esforzados aliados para llevarla a cabo. Pues si lo dudáramos os calificaríamos de ignorantes, cosa que ciertamente no sois, o de negligentes ante este funesto ataque que ahora en todo el mundo se promueve y se fomenta contra Dios; puesto que verdaderamente contra su Autor se han amotinado las gentes y traman las naciones planes vanos; parece que de todas partes se eleva la voz de quienes atacan a Dios: Apártate de nosotros. Por eso, en la mayoría se ha extinguido el temor al Dios eterno y no se tiene en cuenta la ley de su poder supremo en las costumbres ni en público ni en privado: aún más, se lucha con denodado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios.  
      Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensaría que ya habita en este mundo el hijo de la perdición de quien habla el Apóstol. En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de la religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnados y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que medie entre Dios y el hombre. Por el contrario -esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que -aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios tiene-, tras el rechazo de Su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. Se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios.  

(El antipapa Juan Pablo II enseñó que él era Jesucristo y que todo hombre es Jesucristo, como una "nueva verdad", "la verdad última" y "definitiva", ésto es el evangelio del anticristo, ésto es igualar al hombre y a él con Dios, ésto es apostasía.

 Anticristo Juan Pablo II, primera homilía 22/10/1978 “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” En estas mismas palabras está la nueva verdad, en verdad, "la verdad última y definitiva" acerca del hombre: el Hijo del Dios viviente – ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’”

 Juan Pablo II, Redemptor hominis, 4 de marzo de 1979: EN REALIDAD, ESE PROFUNDO ESTUPOR RESPECTO AL VALOR Y A LA DIGNIDAD DEL HOMBRE SE LLAMA EVANGELIO, ES DECIR, BUENA NUEVA. SE LLAMA TAMBIÉN CRISTIANISMO


Efectivamente, nadie en su sano juicio puede dudar de cuál es la batalla que está librando la humanidad contra Dios. Se permite ciertamente el hombre, en abuso de su libertad, violar el derecho y el poder del Creador; sin embargo, la victoria siempre está de la parte de Dios; incluso tanto más inminente es la derrota, cuanto con mayor osadía se alza el hombre esperando el triunfo. Estas advertencias nos hace el mismo Dios en las escrituras santas. Pasa por alto, en efecto, los pecados de los hombres, como olvidado de su poder y majestad: pero luego, tras simulada indiferencia, irritado como un borracho lleno de fuerza, romperá la cabeza a sus enemigos para que todos reconozcan que el rey de toda la tierra es Dios y sepan las gentes que no son más que hombres.
  El Papa San Pío X cita las palabras de la Escritura:
«Para que todos reconozcan que el rey de toda la tierra es Dios (Sal. 46, 7) y sepan las gentes que no son más que hombres (Sal. 9, 20)».
Anticristo Juan Pablo II, 25 de diciembre de 1985: “¿Qué es la gracia? La gracia es precisamente la manifestación de Dios (…) La gracia es Dios como ‘nuestro Padre’. Es el Hijo de Dios (…) Es el Espíritu Santo (…) La gracia es, también, el hombre…”

2 Ts 2,3 primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre ímpio, el Hijo de perdición, el Adversario que se alza contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios, mostrandose como si fuera Dios

Juan Pablo II se alzó contra todo lo que lleva el nombre de Dios, negando todos los dogmas de la Santa Iglesia , enseñó un evangelio anatema, su evangelio; el evangelio del anticristo. Cuando San Pablo nos advierte que llegaría a sentarse en el Templo de Dios, se cumplió con Juan Pablo II, como menciona el Beato Joaquín (1202): “Hacia el fin del mundo, el Anticristo derrocará al Papa y usurpará su sede”.
El Señor destruirá con el soplo de su boca (2 Ts 2,8) a la Bestia y a su imagen (ap14,9), aniquilirá con la manifestación de su venida a su ejercito Ap19,19 y vendrá a reinar con todos sus santos (Dn 7,13), (Mt 24,14), (Ap 11,15) (Dn 7,25).


Apocalipsis 14,9 Les siguió un tercer ángel que decía con voz potente: Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y acepta la marca en su frente o en su mano, tendrá que beber también del vino del furor de Dios, que está preparado, puro, en la copa de su ira. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero. La humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos. No hay reposo,ni de día ni de noche, para los que adoran a la Bestia y a su Imagen,ni para el que acepta la marca de su nombre.

Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema. (San Pablo, Epístola a los Gálatas, 1, 8 )




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