Si alguno

lunes, 28 de mayo de 2012

Mt 10.33 Y el que me negare delante de los hombres, lo negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.

  LA APOSTASÍA A LA DIVINIDAD DE JESUCRISTO.

San Pablo dice que antes de “el día del Señor” vendrá la apostasía o gran defección religiosa, y se manifestará el hombre de iniquidad, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de dios y proclamarse Dios a sí mismo.  Se entienda ésto por concepción antropocéntrica de la Religión que abandonando el primer mandamiento y el Servicio de Dios proclama que el hombre es el fin de la Religión provocando el aplauso de las masas que es justo lo que quieren oir y que llegarán hasta su adoración o culto.
Foto de reunión de oración con falsas religiones con Juan Pablo II, reunión apostata de oracion en el año 2002.

 El 24 de enero de 2002, Juan Pablo II celebró otra reunión de oración pagana en la ciudad de Asís, Italia, una repetición del evento abominable que tuvo lugar en 1986. Sin embargo, esta reunión de Asís, fue aún peor.
Durante la segunda reunión de oración de Asís, se autorizó a los representantes de todas las falsas religiones que participaron subieran al púlpito y dieran un sermón sobre la paz mundial. En la presencia de Juan Pablo II, un sumo sacerdote vudú subió al pulpito superior de la Basílica de San Francisco y dio la prescripción vudú para la paz mundial (recuérdese que los vudús son brujos). Por lo tanto, según las disposiciones de Juan Pablo II, desde el púlpito superior de la histórica Basílica de San Francisco, ¡se le permitió a un brujo dar un sermón y ofrecer una receta para la paz mundial! Esto implicaría cortar las gargantas de las cabras, gallinas y palomas y drenar la sangre de sus arterias.
La mujer hindú dijo a toda la multitud reunida que todos eran Dios y en presencia de Juan Pablo II. Después que el judío, el budista, el musulmán, el brujo y el resto terminaran su predicación, los distintos líderes religiosos se dirigieron a diferentes salones para rezar a sus dioses falsos.
Juan Pablo II había dispuesto de antemano que se le designara a cada religión falsa una sala separada en la cual adorasen al diablo.
Todos los crucifijos fueron retirados, y los que no pudieron ser retirados fueron cubiertos. Juan Pablo II se aseguró que los infieles, brujos y paganos no vieran ningún signo de Jesucristo.


Los musulmanes necesitaban una sala que estuviera orientada hacia el este, hacia la Meca, y se les concedió una. Los zoroastrianos necesitaban una habitación con una ventana, de manera que el humo de las ramas que ellos quemaban al diablo pudiera salir por ella, y se les concedió una. Los judíos querían una sala que nunca antes hubiera sido bendecida, es decir, una habitación que nunca haya sido bendecida en el nombre de Jesucristo, y Juan Pablo II les proporcionó una. No es posible imaginar una mayor abominación, blasfemia y rechazo al verdadero Dios

    Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, "Cantate Domino", 1441, ex cathedra: "La Santa Iglesia romana cree firmemente, profesa y enseña que aquellos que no están en el seno de la Iglesia Católica,no solamente los paganos, sino también los judíos, herejes y cismáticos, jamás compartiran la vida eterna e iran irremediablemente al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles, a no ser que se hayan unido a la Iglesia antes de morir; también que la unidad del cuerpo eclesiastico (eclesiastici corporis) es tal, que los sacramentos de la Iglesia sólo puede beneficiar a aquellos que permanecen en Ella, y que los ayunos, actos de caridad, y otras obras de piedad realizados por los fieles serán premiados eternamente; además todo aquel, no importando lo grande que hayan sido sus limosnas y obras de caridad, y no importando que llegase a derramar su sangre por causa de Cristo, no puede salvarse si no se hallare en el seno y unidad de la Iglesia Católica.



Papa Pío XI, Mortalium animos, # 2, 6 de enero de 1928: “Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión. Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios”.

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 9, 6 de enero de 1928: “Nadie, ciertamente, ignora que San Juan, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto Amaos unos a los otros, prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo: ‘Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis’(II Juan 10)”.
2 Corintios 6, 14: “No os unáis en yunta desigual con los infieles: ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas?
Significado de negar: rechazar, reprobar, no creer en la Verdad.

 


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