Si alguno

domingo, 22 de enero de 2017

El "padre nuestro" de la secta del vaticano II es protestante ¡no es católico!


Mateo 6,9: Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal .

La secta del vaticano intentó cambiar el Padre nuestro por uno falso, un "Padre nuestro" protestante, recordemos que los  entrecomillas "cambios" en la liturgia, las oraciones, el rito de ordenación en nada mancha o cambia realmente lo enseñado en la Santa Iglesia Católica. El "Padre nuestro" de la secta del vaticano II dice: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Esta oración es protestante, algunos podrán argumentar que ofensas obligatoriamente tiene conexión con el pecado pero realmente Pablo VI intentó destruir la fe católica al "cambiar" el Padre nuestro, en cambio - deudas- tiene conexión con el pecado y la pena temporal, los protestantes no creen en la necesidad de hacer penitencia para reparar los pecados cometidos (veniales y mortales) y éste fue el veneno que Pablo VI intentó introducir en la mente de las personas que aceptarían esta oración, sea por desconocimiento de la verdadera o por rechazo de la misma. Esta fue una manera de transmitir su doctrina a los miembros de la secta del vaticano II para alejarlas de la penitencia, del verdadero arrepentimiento de los pecados, distanciarlos de las oraciones bien hechas y todo lo que tenga unión con la penitencia y el verdadero temor de Dios.


Concilio de Trento, decreto sobre la justificación, capítulo XIV: De los justos que caen en pecado y de su reparación, extracto: En efecto, por los que después del Bautismo caen en el pecado. es por lo que estableció Jesucristo el sacramento de la penitencia, cuando dijo: Recibid el Espíritu Santo, a lo que les perdonáreis los pecados, les quedan perdonados; y quedan ligados aquellos que dejéis sin perdonar. Por esta causa se debe enseñar, que es mucho la diferencia que hay entre la penitencia del hombre cristiano después de su caída, y la del bautismo; pues aquella no incluye sólo la sepración del pecado, y su detestación, o el corazón contrito y humillado; sino también la confesión sacramental de ellos, a lo menos en deseo para hacerla a su tiempo, y la absolución del sacerdote; y además de estas, la satisfacción por medio de ayunos, limosnas, oraciones y otros piadosos ejercicios de la vida espiritual: no de la pena eterna, pues esta se perdona juntamente con la culpa o por el sacramento, o por el deseo de él; sino de la pena temporal, que según enseña la sagrada escritura, no siempre, como sucede en el Bautismo, se perdona todo a los que ingratos a la divina gracia que recibieron, contristaron al Espíritu Santo y no se avergonzaron de profanar el templo de Dios. De esta penitencia es la que dice la Escritura: Ten presente de que estado has caído: has penitencia y ejecuta las obras que antes. Y en otra parte: La tristeza que es según Dios, produce una penitencia permanente para conseguir la salvación. Y además haced frutos dignos de penitencia.


cánones sobre la justificación


Capítulo xxx: Si alguno dijere, que recibida la gracia de la justificación, de tal modo se le perdona a todo pecador arrepentido la culpa, y se le borra el reato de la pena eterna, que no le queda reato de pena alguna temporal que pagar, o en este siglo, o en el futuro en el purgatorio, antes que se le pueda franquear la entrada en el reino de los cielos, sea anatema.


Deudas está asociada no sólo con el pecado sino también con la pena temporal que debemos por ellos, esto es importantísimo ya que -deudas- te distancia de cualquier creencia herética, en cambio -ofensas- no fueron palabras de la boca del salvador y ayudó después a que cada quien tuviese una opinión distinta de la majestad de Dios, del pecado y sus consecuencias introduciéndose la adoración del hombre y eliminando entonces todo carácter de verdadera arrepentimiento que hubiera ayudado a la conversión verdadera del pecador a la fe católica tradicional, la primera conversión que consiste en darse cuenta que el mentiroso es uno y que la verdad (la palabra) se hizo carne Jn 1,14 Y el verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.


A Dios no se le debe ofender, verdad es que somos débiles pero verdad también es que los mandamientos de Dios son necesarios y posible obsérvalos. II Pedro 1,10 Por tanto hermanos poned el mayor empeño en afianzar nuestra vocación y vuestra elección, obrando así nunca caeréis.


-Ofensas- es un intento de destruir la doctrina católica: Penitencia, indulgencias, purgatorio y todo verdadero arrepentimiento desaparece y se cae en la presunción temeraria de creer que somos dioses o semi-dioses y Dios está obligado a eliminar toda satisfacción por nuestros pecados, se destruye toda verdad sobre la naturaleza del pecado y santidad de Dios, especialmente todo entendimiento y conocimiento de que tenemos un Dios infinito y por ello no debemos pecar, el perdón de los pecados según la secta del vaticano II y su "padre nuestro" es un "perdón" que cobra existencia de un "dios" que adora al hombre y este le adora a él (ambiguo), eliminando toda satisfacción del pecado.


 -Ofensas- se intenta destruir la doctrina básica del cristianismo, el dogma de la Trinidad; la relación que hay entre estas tres personas; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es Dios, no hay tres dioses, sino uno solo, Dios Trino y Uno. Sabemos que Dios es  un Dios celoso y reiteradamente en el antiguo como en el nuevo testamento ha mencionado: Dt 32 Mía es la venganza. Aviso a los pecadores impenitentes por los pecados contra su Hijo. Los que conocen a Dios saben que es justísima su venganza, los que conocen a Dios no pecan. 1 Juan 3,6 Todo el que permanece en Él no peca. Todo el que peca no le ha visto ni lo ha conocido.


Cuando ustedes recen, háganlo como nos enseñó nuestro Señor Jesucristo y enseña su Iglesia:


Catecismo Padre Ripalda: Padre nuestro estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nos tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación y libranos del mal. Amén.




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